La polémica estatua de Derbez

El futuro de la polémica estatua del cómico de Televisa Eugenio Derbez, se decidió desde el domingo, cuando el gobernador Héctor Astudillo pidió su remoción ipso facto.

La estatua de color bronce fue envuelta en plástico como una momia; la placa alusiva que daba cuenta de los supuestos méritos que le hicieron merecedor al desproporcionado homenaje a una figura del espectáculo, fue cubierta también.

Lo que no se ha dicho aún, es que si “el bronce”, que según sus promotores tuvo un costo de 200 mil pesos, será reubicado en algún lugar donde no lo alcance la repulsa pública o será trasladado a un jardín de alguna residencia privada que reivindique el kitch involuntario de su propietario.

Después de una gira de trabajo, el pasado domingo, el gobernador Astudillo Flores, y la primera plana de funcionarios de su equipo, se fueron a “chelear” para apagar el intenso calor porteño del mediodía al restaurant El Coctelito de Katán, propiedad del hermano menor del secretario de Turismo Ernesto Rodríguez Escalona.

Mientras esperaban los alimentos, alguien del equipo le informó a Don Héctor la intensidad del debate público que a esa hora incendiaba las redes sociales.

Debate que, le dijeron, iban perdiendo con doloroso marcador en contra de las autoridades estatales, a las que se culpaba de colocar la efigie del comediante de la televisión privada en un espacio público cercano al lugar donde realizaban la ingesta de mariscos y agua de cebada.

El gobernador, quien el próximo viernes entrega la batuta a la gobernadora morenista Evelyn Salgado Pineda, en medio de protestas de trabajadores del sector gubernamental por falta de cumplimiento de pagos y estímulos, considerando que el agua no está como para chocolate, ni para frivolidades en tiempos de escasez de recursos, pero sobre todo que la oposición al bronce se sume a otras oposiciones, ordenó el retiro de la talla que pretendía homenajear al chocarrero actor.

Construir estatuas a figuras públicas en estos tiempos es un asunto delicado. Para no errar en este objetivo se debe contar con el aval de la mayoría de la población, de las autoridades urbanas y, en una sociedad avanzada, de una especie de Consejo que vigile la salud del espacio urbano público.

Consejo que ponga un alto a funcionarios y autoridades que de manera unilateral quieran imponer sus criterios (anti)estéticos o políticos en el espacio público, que como el adjetivo lo indica, es de todos y ese gran grupo debe decidir qué hacer con él.

Quienes incidieron en la determinación de edificar la escultura al “gracioso” actor fueron empresarios pertenecientes a lo que se conoce como Oligarquía Cevichera, que creen y profesan el culto al Starsystem de Televisa como mecanismo de atracción de turismo a la contaminada Bahía de Santa Lucía, donde ellos descargan sus aguas servidas.

Ellos creen que más importante que los hombres y mujeres que han transformado la sociedad en la ciencia, la política, el arte o la cultura y a los que habría que homenajear, son encueratrices y seudoestrellas del espectáculo frívolo que llenan sus bolsas de dinero y de fama.

Ellos incidieron en Javier Taja, director de la CICAEG, constructor de la obra donde se colocó la estatua, que se dejó llevar por el canto de las sirenas que proponen la construcción de un paseo de las celebridades por ese rumbo. Que no suena mal, pero que debería ser una auténtica pléyade de celebridades y no sólo rostros para las revistas del corazón.

Ahora, homenajear a un enemigo declarado de la 4T por un gobierno priista que perdió las elecciones frente a Morena, que se retira en medio de la inconformidad de sus trabajadores, pues es un contrasentido político para las autoridades salientes y de lo más inoportuno, también políticamente.

Hay que recordar que el cómico Eugenio Derbez, quien vive en Estados Unidos, al inicio de la pandemia encendió las redes sociales luego de publicar un video en su cuenta de Instagram donde exponía “la presunta problemática que se vivía en los hospitales mexicanos, además de la lucha que están teniendo los médicos por la falta de equipos que les permitan atender los casos de coronavirus Covid 19 que se están registrando en ese país, pero su llamado fue en especial por la aparente situación en una clínica de Tijuana”.

Hasta ahí todo iba bien hasta que se mencionó que esta información la había obtenido a través de una carta que le “envió” un amigo suyo que trabaja en una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de Tijuana. De acuerdo con sus propias palabras emitidas en ese video, Derbez explicó que el “Dr.Ruvalcaba de la Clínica 20 del IMSS de Tijuana”, señala que “su clínica se convirtió en clínica de concentración del COVID19 y que todos los pisos y hasta los quirófanos están llenos y que no tienen material para atender a los infectados”. La información era una fake news.

El presidente AMLO le respondió: “(…) Luego, una artista, conocidísima, muy respetable (…) y un comediante también muy conocido, este, con talento, que es, no diría utilizado, pero forma parte de esta estrategia general”, expresó López Obrador al dar a entender que las críticas que recientemente emitieron tanto una cantante como Derbez son parte de una campaña en su contra.

Y para acabarla de cajetear. En estos momentos el actor estrena una serie que se llama Acapulco, que ni siquiera fue realizada en el puerto.

Es decir, el cómico utiliza la marca Acapulco para hacer más dinero. Y así, pues, cómo se le garantiza aceptación pública y vida al proyecto de perpetuar su imagen en un bronce “por haber hecho tanto por Acapulco”. La mala suerte de la estatua estaba echada.

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