Este domingo al concluir su gira de trabajo por el estado de Guerrero en el puerto de Acapulco, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, se despojó por un momento de la investidura presidencial y mostró el lado humano, el padre adolorido por los ataques de los conservadores a su hijo menor, Jesús Ernesto.
“Eso es una cobardía, el problema es conmigo, no con él”, dijo AMLO en tono molesto.
Y es que el sábado 25 de junio, en redes sociales, se publicó una fotografía del menor que se hizo viral, la cual le reportó cientos de mensajes ofensivos al adolescente y señalamientos a López Obrador.
“Ayer mi pobre hijo, que lo amo, Jesús (Ernesto), está excedido de peso, ya saben ustedes la edad de la adolescencia, cómo es; sale una foto y con saña lo atacan”, expuso el mandatario durante la inauguración de la primera etapa del Libramiento Poniente de Acapulco, en Guerrero, donde desde el viernes cumple una gira de trabajo.
Y abrió su pecho para mostrar su dolor que encontró la solidaridad de la masa.
“Eso es una cobardía, el problema es conmigo, no con él”, dijo López Obrador en tono molesto.
 Los guerrerenses reunidos allí gritaron eufórico muchas veces el “¡No estás solo! ¡No estás solo!”
El presidente continuó hablando “Hasta en las verdaderas mafias se respeta a la familia, pero yo lo entiendo, es un grado de desesperación (de la oposición) porque no pueden, y ¿por qué no pueden? porque ellos no le tienen amor al pueblo, por eso no pueden”, remató.
El segundo momento emotivo del discurso del presidente esta mañana calurosa en Acapulco fue cuando habló del temperamento de los hombres y mujeres que habitan en el sur-sureste, que él mismo había escrito en su libro “El Poder en el Trópico” en el que refleja el pensamiento de su paisano, el poeta Carlos Pellicer.
“En Tabasco la naturaleza tiene un papel relevante en el ejercicio del poder público. En consonancia con nuestro medio, los tabasqueños sabemos disimular. Aquí todo aflora y se sale de cauce. En esta porción del territorio nacional, la más tropical de México, los ríos se desbordan, el cielo es proclive a la tempestad, los verdes se amotinan y el calor de la primavera o la ardiente canícula encienden las pasiones y brota con facilidad la ruda franqueza”.
Implícitamente, aquí, AMLO dio peso a las tesis que sobre el clima ha manifestado la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, despertando la ira clasista y racista de un sector minoritario de acapulqueños que perdieron privilegios con el actual gobierno y que siguen pensando en el Jet set y en sueños de opio propios de la oligarquía cevichera que hizo dinero entregando el puerto a los inversionistas foráneos que destruyeran el medio ambiente y generando pobreza en amplios sectores de la sociedad.
También citó el clasismo de los opositores de aquellos que se ríen y hacen mofa de quienes no pronuncian con corrección las letras de las palabras por razones culturales, lingüísticas y regionales.
Como también lo hacen acá aquellos dizques puristas del lenguaje y que solo expresa posiciones conservadoras y racistas.
Otro punto importante es que reconoció la presencia en Acapulco de grupos delincuenciales que por años saquearon los recursos de la obra pública como el hecho de que el libramiento La Venta-Bajos del Ejido, inaugurado hoy, no se hubiera concluido durante seis años por los moches y hasta asesinatos ejecutados por la llamada “mala”, claro, con su respectiva complicidad del gobierno.
Un cierre emotivo y sincero de esta gira por Guerrero donde aún faltan muchos compromisos que hizo el presidente con la gente de acá, pero, sobre todo, con la gente de Costa chica que sigue soñando en la conclusión de la ampliación de la carretera Acapulco- Huatulco. Uno de los compromisos de Enrique Peña Nieto que nunca cumplió.
Es hora que AMLO, en los dos años que le faltan a su gobierno cumpla cómo ha venido cumpliendo con su palabra.

PD. Un grupo de porristas de la UAGro que animaba las giras de Enrique Peña Nieto, estuvieron gritando y haciendo sonar estruendos tambores en todo el evento, cuando de los que se trataba era escuchar al presidente no de poner ruido a la comunicación de su mensaje.

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