Acapulko Tropikal

Un destape con sabor a PRI

La inauguración de la remodelación de una avenida como pretexto para una rehabilitación de las prácticas viejas como escenografía nostálgica de un destape con sabor a PRI: el director de CICAEG, Javier Taja Ramírez, ungido como candidato del tricolor a la presidencia municipal de Acapulco.

Y sin embargo se mueve este saurio parapléjico, el decolorado viejo PRI, que para muchos camina a pasos rápidos hacia donde habita, el olvido, rumbo a la extinción definitiva, después de aquel caliente verano de julio de 2018. La euforia de las porras conducidas por líderes (“jefe estamos contigo…”), parecen decir otra cosa.

Pero aquí en Guerrero, en Acapulco, el mítico partido se mueve pegado a un tanque de oxígeno que es la gobernanza que realiza “el primer priísta” de la entidad, el gobernador Héctor Astudillo; y el priísmo camina maltrecho con la esperanza infinita de los enfermos terminales de que algo pueda sanar, un medicamento nuevo, una visita a Tata Chú de Petatlan, un milagro, un presupuesto federal inesperado, pueda salvarlos de las llamas del infierno del rechazo, del olvido.

Un mar de gente frente a la bahía, un tumulto que bloquea la nueva avenida, los que fueron convocados para testificar la inauguración de esta avenida, la principal de Acapulco, y así también constatar el surgimiento de esta especie tropical de Ave Fénix de plumas tricolores que se levanta en vuelo hacia lo desconocido, el Partido.

Genio y figura hasta la sepultura, dice la sabiduría popular y dice bien. Cambian las formas, el fondo no. Una imaginaria columna de humo blanco provocado por el empedrado hirviente y una lona de plástico  como tapadera,  surca por los cielos con sus buenas nuevas: “habemus” candidato para 2021 en este encuentro, mitin, eminentemente electoral, como le llaman de una callada manera los mismos priístas presentes.

Los actores se sienten a las puertas del Palacio del Parque Papagayo. Así lo indica el sentido común, el menos común de los sentidos, y las porras estimuladas con bolillos de relleno y botes con agua que son el factor energético de esta movilización que trajo centenas de militantes pobres de colonias populares, comunidades rurales, hasta este espacio nocturno,  tradicionalmente de  reventón y de excesos fifís que usufructúan los miembros más prominentes de la oligarquía cevichera. De acuerdo con la lógica tradicional, el estruendo del aplauso es más efectivo que una encuesta del alicaído Carlos Alazraki.

Y el maestro de ceremonias tiene la autoridad que da el micrófono y en orden bien diseñado van desfilando los invitados especiales. Los aplausos marcan la popularidad del nombrado. Por supuesto, que el campeón de popularidad es el gobernador, después el anfitrión y de ahí el prestigio comienza a decaer en estrepitosa picada.

El delegado federal Pablo Amílcar Sandoval; el secretario de Turismo estatal, Ernesto Rodríguez Escalona, hasta abucheos; diputados con su dosis de silencio a su ignota labor en el Congreso.

Empresarios de la construcción por donde quiera, gente que se mueve alrededor del negocio del turismo financiado con el dinero público, burócratas en tiempos de oficinas, y los pobres de siempre para llenar espacios en esta inauguración de la rehabilitación de la avenida Escénica. Y políticos, muchos políticos, los mismos de siempre, en busca de oportunidades, otros caídos en desgracia: fuera del erario.

Entre los oradores, dos representantes históricos de la oligarquía acapulqueña del negocio de la venta de alcohol y la comida, Tony Rullán y Eduardo Palazuelos, que agradecen las obras de embellecimiento de Acapulco con dinero público mientras ellos hacen lo que mejor saben hacer, dinero, negocios, y se retiran parando la nariz, con la mirada a ningún lugar, sin ver a los demás, sonriendo a las cámaras, a la fama y la frivolidad ¿Qué hicieron o que dejaron de hacer los acapulqueños para merecer esto?

La presidenta municipal Adela Román Ocampo no estuvo en el evento, sólo se le vio pasar en su visible comitiva de vehículos blindados, escoltas con vehículo artillado de la Marina, cuando los discursos casi terminaban. 

El organizador dijo “ella fue invitada… no sé por qué no vino”. La nueva avenida Escénica que se planteó para mejorar la circulación, paradójicamente, se inauguró este jueves con un descomunal embotellamiento fuera de temporada, con pasajeros de la periferia, camiones urbanos y vehículos de lujo de la clase dominante.