La Cartilla Moral y el laicismo hipócrita

Reflexiones sobre el laicismo y el debate generado por los opositores al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, a partir del anuncio de la Federación de que la Cartilla Moral de la Cuarta Transformación sería distribuida por miembros de algunas iglesias.

La Cartilla Moral tiene antecedentes: fue escrita en 1944 por Alfonso Reyes, un poeta, ensayista, narrador, diplomático y pensador mexicano, a petición del secretario de Educación Pública de entonces, el poeta Jaime Torres Bodet, durante el sexenio de Manuel Ávila Camacho.

Un texto ideado como una guía de valores para la sociedad postrevolucionaria, que formaría parte de una intensa campaña de alfabetización ordenada por el gobierno pos revolucionario.

En la actualidad, la inconformidad de algunos grupos “liberales” —muchos de ellos tricolores y hasta panistas— hacia la Cartilla, es que con esa acción se violenta el por años maltrecho o peculiar Estado laico mexicano, otro de nuestros grandes mitos casi religiosos, y como tal, preñado de hipocresías.

¿Qué es el laicismo? Dice la RAE que “es la corriente de pensamiento, ideología, movimiento político, legislación o política de gobierno que defiende o favorece la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o en su caso ajena a las confesiones religiosas”.

Los que cuestionan que los miembros de algunas iglesias sean una especie de voceadores del documento, en sus comentarios se van más por la forma y omiten el fondo, en muchos casos, no por incapacidad analítica, sino por un obvio interés político.

No hay que olvidar que son opositores a todo lo que haga el gobierno de la 4T.

Pero, ¿qué dice este nuevo catecismo moral para mexicanos inmorales omisos? En palabras de AMLO, afirma que los seres humanos necesitan bienestar y que no sólo de pan vive el hombre, y que “para alcanzar la felicidad se requiere el bienestar material y el bienestar del alma, como decía José Martí”.

El presidente explicó que la propuesta principal de su gobierno es alcanzar el renacimiento de México, mediante el “progreso con justicia” y promover una manera de vivir sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza, a la Patria y a la humanidad.

¿La cartilla moral o sus principios atentan contra el Estado laico? Estado por cierto vejado por los gobernantes priistas desde Salinas para acá.

¿No hemos oído a cada gobernante en turno llenarse la boca invocando a Dios? Más aún, ¿la cartilla moral del gobierno federal será alterada por los grupos religiosos al repartirla?

Creo que es exagerada la llamada violación al laicismo por la acción, bastante inteligente, diría yo, de utilizar a los grupos religiosos, por su influencia, que lamentablemente mantienen aún en grandes grupos de la población, como difusores de un documento que engloba principios que todos, más o menos, compartimos: no robarás, no matarás, etc…

¿Quién usa a quien? “Todas las religiones contienen un cuerpo de preceptos morales, que coinciden en lo esencial.

Pero el bien no sólo es obligatorio para el creyente, sino para todos los hombres en general”, se argumenta en la Cartilla en cuestión.

¿Atentan estos principios contra el Estado laico? Ahora, los gobiernos “laicos” del pasado, objetivo de defensa de los conservadores ahora travestidos en rabiosos “liberales”, son los que nos trajeron al infierno actual en que vivimos.

¿De que sirven los gobiernos laicos declarativos e hipócritas, que roban, matan, se persignan y van a la iglesia a hurtadillas? Alto a la hipocresía “liberal”.

También el maestro Fernando Savater, laico confeso, dice: “Los debates teológicos no deben estar en la escuela.

El laicismo no es antirreligioso, es simplemente la separación del mundo civil del religioso”.

Ahora, si alguien o alguna asociación, legal o ilegal, reparte un documento moral que no hizo, que no redactó, al menos quiere decir que coincide con él.

En este caso, se puede reconocer que las Iglesias participantes coinciden con las pretensiones morales del gobierno de la 4T.

No es la iglesia la que redactó la Cartilla Moral,quiero pensar. Versus, no es el gobierno el que distribuye la cartilla moral o el catecismo de la Iglesias, por ejemplo, en las escuelas públicas.

Entonces, para tener un juicio completo del tema, hay que revisar el contenido del documento y no juzgar solamente por quien lo vocea, entrega, lo reparte en determinado lugar, ya sea en la calle o en la iglesia.

La pregunta más interesante es: ¿Violenta el Estado laico la cartilla moral del gobierno de la 4t? Ahí está la respuesta.

La he leído y no lo creo como creo en el estado laico.

Creo que las Iglesias, las ONG, pueden contribuir en las acciones civiles del Estado, siempre y cuando el Estado no pierda su hegemonía.

Esa es la cuestión de fondo. Y con el priismo y el panismo la Iglesia católica gobernaba en Los Pinos en un laicismo hipócrita.

Es más, olía a incienso el limbo, aunque la Iglesia reconozca que no existe, que se vivió en los últimos 90 años con sus intermitencias, donde habitó el diablo y su infierno de perversión y corrupción.

El Estado debe mantener a raya a las iglesias, de acuerdo con la ley.

Lo de Dios a Dios y lo del César al César.

Es más, ninguna concesión de radio y TV a las iglesias, aunque con el dominio de las redes sociales, esto parezca un deseo rebasado por la realidad que supera aun los principios más conservadores.