Nuevo signo presidencial del 7 de junio: resaltar a periodistas militantes

Miradas de reportero

Por Rogelio Hernández López

Como dicen los cronistas deportivos: esa jugada no la veíamos venir. Nos falló el cálculo a varios periodistas este 7 de junio. Algunos suponíamos sinceramente, que por ser esta la primera vez que le toca a López Obrador desentendería esa fecha infame y así ayudaría a desarraigarla de las efemérides nacionales. Pero no.

El presidente de la República rescató la fecha, le cambió de nombre, encabezó otro tipo de ceremonia, la hicieron al aire libre, sin empresarios ni organizaciones de periodistas, designó a un escritor para el mensaje central y éste exaltó a dos políticos periodistas del periodo de la reforma en México: Francisco Zarco y Paulino Martínez. Nuevo significado para una fecha vieja: periodismo militante.

La fecha infame

Una corriente de colegas hemos hecho esfuerzos por disociar al 7 de junio como el día de la libertad de expresión en México. La significancia de esta fecha todavía no desaparecido, representa al sistema de conveniencias mutuas entre políticos en el poder y dueños de los grandes medios de comunicación; esa alianza provocó que durante 67 años los grandes empresarios de la prensa fuesen acotando a sus intereses los flujos y el sentido de la información de interés público a cambio de libertad y privilegios, lo que también restó posibilidades de desarrollo a medios alternativos y vulnerabilizó a periodistas.

El 7 de junio era y es una fecha infamante. Su inercia sigue. En algún momento, con ayuda de colegas en cada entidad del país, podremos informar lo arraigado de tal fecha: de cuántos gobernadores, alcaldes, partidos, legisladores de todas las corrientes siguen promoviendo comidas, ceremonias, patrocinando entregas de premios para quedar bien con propietarios de medios y periodistas afines; algunos reparten dinero en efectivo a los “pobres reporteros”. Unos y otros son muchos todavía. Estas inercias siguen oliendo a concubinato y a corrupción.

Las cuatro fechas

Esta columna para colegas ha referido constantemente el desconcierto amplio que persiste en todo el país por las cuatro fechas en las que se pondera al periodismo como “una actividad necesaria para la democracia”. Repasemos:

El 4 de enero, es el “día del periodista” que inventó Enrique Peña Nieto cuando gobernador del Estado de México y luego trató de meterlo a la agenda nacional, ya como presidente, pero sin decreto alguno y menos sin consenso.

El 3 de mayo, “día de la libertad de prensa”, que todavía no se asienta en México a pesar de que lo proclamó Mundial la Asamblea General de las Naciones Unidas Unesco en 1993. Esa libertad –de acuerdo con la declaración original de la Unesco– es la piedra angular de las sociedades democráticas.

El 7 de junio, “día de la libertad de expresión”. En 1951 el presidente Miguel Alemán Valdés aceptó una invitación de los empresarios de los medios organizados a una reunión de agradecimiento por “hacer posible la libertad de prensa”. Al año siguiente el día quedó institucionalizado. Carlos Salinas de Gortari comenzó a desacralizarlo, se suspendieron las comidas anuales, restringió algunas prebendas, pero continuó la inercia que facilitó desde el poder político el desarrollo de los corporativos mediáticos en detrimento de la libertad de circulación de la información y dificultó el posicionamiento de la etapa profesionalista de los periodistas.

La otra fecha es el 30 de mayo. Desde el primer aniversario del asesinato del columnista Manuel Buendía Tellezgirón una corriente de periodistas democráticos inició la tradición de acudir a la plaza Zarco de la Ciudad de México para hacer recuentos las vulnerabilidades y agravios a periodistas y al periodismo de vocación social. Han solicitado la institucionalidad de los 30 de mayo como el día del periodista en México y de la plazuela con ese nombre.

El nuevo símbolo

Por todo lo anterior fue sorpresivo para algunos lo que ocurrió en la Presidencia de la República cuando no esperábamos rememoración oficial. Desde la conferencia mañanera López Obrador insertó la fecha y anunció su acto posterior.

“Hoy, por ejemplo –añadió cuando hablaba otro tema– es un día especial porque hoy se conmemora el Día de la Libertad de Expresión, libertad de prensa.

“Hoy yo voy, terminando este acto, a develar una placa de un periodista, Paulino Martínez, un periodista ejemplar, casi desconocido, pero muy importante, que luchó desde la época de la Reforma, enfrentó al porfiriato, incluso antes que los Flores Magón tuvo que huir del país, se fue a refugiar a Laredo, allá siguió luchando con otros revolucionarios.

“Él siempre escribiendo, es como el decano del periodismo en todo un periodo, desde la Reforma a la Revolución, luego forma parte del Partido Liberal Mexicano, del movimiento antirreeleccionista con Madero, considera que no se están cumpliendo las promesas que se hicieron con el pueblo una vez que se triunfó y se desliga (… )

“Luego de eso ayuda en el movimiento zapatista, es el representante de Zapata en la convención de Aguascalientes, él es el que encabeza a los zapatistas que van a reunirse con los villistas y con otras fuerzas en Aguascalientes.”

Y casi al final de la conferencia añadió

“Y hoy, que es Día de la Libertad de Expresión, que además retomamos lo que dice la compañera, que vamos a respetar siempre a los periodistas y buscar que puedan trabajar y llevar a cabo su profesión, su oficio, con libertad, con dignidad. Ese es un propósito, mínimo que no haya persecución, que puedan vivir libres de miedos y de temores, que no se les agreda. Todo esto es el compromiso que se está haciendo con este propósito.

El mensaje

A un lado de la Plaza de Santo Domingo, sobre la callejuela que da acceso al Centro Cultural del México Contemporáneo en la Ciudad de México, este presidente hizo su primer acto por el 7 de junio, acto que en comunicados y el sitio web oficial le llamaron “Conmemoración del Día de la Libertad de Prensa” (ya no de Libertad de Expresión, porque se entiende que este es un derecho para todos los ciudadanos).

En el presídium no había empresarios de medios ni periodistas que crean opinión, como antes. Si estaban los secretarios de Gobernación, de Educación, la esposa del Presidente, la jefa de Gobierno de la Ciudad, el dirigente del SNTE, la bisnieta de Paulino Martínez, los periodistas Jesús Ramírez Cuevas, Jenaro Villamil y el escritor Paco Ignacio Taibo (PIT-II)

Frente a un centenar de gente plural, bajo la luz solar se develó una placa para Paulino, el político militante liberal y luego de la Revolución Mexicana que eligió como arma escribir relatos y opinión en medios de prensa de su tiempo.

Taibo hizo el mensaje central y sin guion decidió dedicarlo a Francisco Zarco, otro político destacado del movimiento de la Reforma y de quien los libros de texto y enciclopedias reflejan como “periodista, historiador mexicano, miembro del Congreso Constituyente de 1856 y escritor liberal de la Reforma. Su labor periodística tuvo gran trascendencia y singularidad en la prensa mexicana, y por ella sufrió posteriormente persecuciones y prisión” (Wikipedia).

7 de Junio de 2019. El círculo cercano presidencial decidió retomar la fecha para crear otra significancia: reivindicar a periodistas militantes, perfil en que se ubican hoy Jenaro, Jesús, Paco, ahí presentes con toda intención. Símbolo que refleja la aspiración política de fomentar una corriente periodística comprometida con un proyecto de país y que se desgaje de quienes creen todavía o utilizan el modelo occidental de que el periodista debe ser libre de militancia política para poder criticar al “príncipe”, aunque, en los hechos se han alineado con ideologías o partidos.

En esa intención, la de crear un medio ambiente para que periodistas reconozcan su orientación política y militen por ella, se ubican las palabras del presidente en Palacio Nacional: “refrendo mi compromiso de garantizar la libertad de expresión, que nadie sea perseguido, que no haya censura.

Sí polémica, sí debate, pero con respeto a todas las expresiones”. (rogeliohl111@gmail.com)