El fin, al fin… “The Avengers”

 

Por Allan García

Su preámbulo de dos horas a la batalla final para justificar nostalgias del fin de una saga, trayendo reminiscencias innecesarias, sepultó la amplia expectativa de su antecesora.

En ‘Avengers Endgame’ (Anthony y Joe Russo, 2019) no sólo muere Thanos, el hiper villano del MCU; también un loable intento -‘Avengers Infinity War’ y ‘Black Panther’- por llevar a otra escala las adaptaciones cinematográficas del cómic de Marvel. Y todo, se cae en un chasquido.

Los sobrevivientes de aquel genocidio a manos del guantelete con las seis gemas del infinito, empuñado por Thanos (Josh Brolin), localizan a su archienemigo en su merecido remanso de paz.

Los vengadores que aún sobreviven quieren enmendar su yerro -particularmente el de Thor (Chris Hemsworth)-, sitian al gigante púrpura, lo someten, pero ya no hay gemas.

La noticia le vale el cuello, literal, y su muerte -digna escena de Game of Thrones- es necesaria para dar un inicio trepidante a la última de las 21 películas concatenadas a propósito, business are business, pero esta se torna de inmediato un hilarante y emotivo repaso de las mismas, con cameos de casi todos los personajes (cabe el malestar por la exclusión de Michael Peña, Anthony Hopkins y Cate Blanchett) y una plaga de gags.

Con las gemas destruidas, entonces, vienen cinco años de duelo, de asimilar el exterminio, de resignación y autocompasión por perder a la mitad de la humanidad. Los otros planetas, al carajo. Eso es materia de Capitana Marvel y sus futuras secuelas -si es que las hay-, personaje que, por cierto, no es la panacea y en esta última entrega de Avengers sirve de mero relleno.

La única alternativa para revertir la era post Thanos es crear una paradoja temporal, o sea, un viaje en el tiempo. Y la iniciativa deviene de un escupitajo del universo cuántico que trae de vuelta a Antman, gracias a una rata curiosa y certera.

Y aquí inicia la extensa -por ratos tediosa- despedida de una década de filmes de Marvel que nacieron con Iron Man. El pretexto, buscar las gemas en el pasado, antes del plan depurador de Thanos, que permiten a los Russo recrear algunas escenas de películas anteriores a Endgame para atizar la nostalgia de los fans.

Hasta el último cuarto del final comienza respirarse verdaderamente la esencia vengadora, con una batalla épica entre el ejército del temido Thanos y el regreso de todos los superhéroes del MCU que habían muerto, al mando de un Capitán América (Chris Evans) con una inexplicable carga de más poder.

El milagro funcionó, aunque implicó una de las bajas más dolorosas: la única vengadora original cuyos poderes o habilidades salen sobrando en toda la saga, no por la belleza de Scarlett Johansson; más bien, porque nunca fueron definitorios.

Visualmente, los logros técnicos del combate son impecables. Destacan algunos planos secuencia, además de dos curiosos guiños sobre la equidad de género y el rechazo al racismo, reclamos perennes en la industria cinematográfica estadunidense.

Más allá de eso, Endgame pone fin a una extensa retahíla de películas marcadas por el humor simplón propio de un sitcom y la expectativa sobre lo que vendría tras las gustadas escenas post créditos, y a un Robert Downey Jr. visiblemente alcanzado por la edad.