Acapulko Tropikal

Misael Habana de los Santos

La urgencia de mejor transporte en la Costa Chica

La reunión estatal de Alianza de Transportistas del Distrito de Jamiltepec, Oaxaca, celebrada en Huazolotitlán la semana pasada con el aval de la presidencia municipal de este pueblo fue una demostración de “fuerza” de esta organización, su “poder”, cuando ante la mayoría de la población costachiquense, su hegemonía está severamente cuestionada y , moralmente, derrotada.

Sin embargo, la presidencia municipal de Huazolotitlán y los militantes de su partido, el cada vez más desacreditado PRD, decidieron tomar partido por una de la partes en la confrontación entre los permisionarios y los que exigen la liberación del transporte y la autorización del servicio de mototaxis.

Al recibirlos en el Ayuntamiento, el presidenta municipal manifestó abiertamente su apoyo a una parte del problema dando la espalda a la mayoría de pobladores que evidentemente reclama el servicio de mototaxis ante el elevado costo del autotransporte.

No obstante de que el PRD en este municipio llegó al poder con el voto de la minoría de los ciudadanos en una “elección legal” en la que hubo compras de votos de la mayoría de los partidos participantes, pretende hablar en nombre de todos los habitantes de esta demarcación cuando no tienen el consenso.

En Huazolotitlán y en todos los municipios de la región donde la población demanda mejoras al transporte público, lo menos, lo que indica el sentido común y democrático moderno, es consultar a sus ciudadanos. Inclinarse por el pasado es ir a contra corriente de lo que pide desde las plazas públicas el presidente Andrés Manuel López Obrador.

El autoritarismo, la violencia, la eliminación del oponente, no es la solución a los problemas ni de aquí, ni de ningún otro lugar.

El debate sobre la liberación del transporte público en Oaxaca y , particularmente, en la Costa Chica, aparte de ser una cuestión jurídica, de libre mercado, es un asunto de derechos humanos.

Donde pequeños grupos de privilegiados por un Estado proteccionista, corporativista, de partido único, herido de muerte en el pasado proceso electoral en Julio pasado, intenta mantener las viejas estructuras de control, manipulación, en contra del tiempo, violando derechos humanos como la libertad de tránsito que se opone a la nueva correlación de fuerzas de una sociedad adulta, al poder político que les arrebató legítimamente en las urnas.

Estos pequeños grupos, arcaicos, que niegan el desarrollo histórico, pretenden sostener su poder económico , bajo las viejos acuerdos de protección, como el comercio, el transporte, que ha provocado la pauperización de los más, los que siempre han tenido deberes a favor de esta especie de casta divina que usufructa los recursos materiales y naturales Irracionalmente y que hoy exigen derechos iguales.

¿Por qué el grupo de permisionarios está derrotado moralmente ante la sociedad civil? Porque la Costa Chica no puede navegar a contra corriente y permanecer como una ínsula frente a las exigencias de una sociedad moderna que reivindica la sana competencia y el libre mercado, como los vientos actuales que azotan el México moderno.

¿Qué quiere esta sociedad pluriétnica, pujante, que habita en este filón de patria? Queremos ser iguales en derechos pero respetando nuestras diferencias, queremos ser trabajadores y propietarios de acuerdo a las reglas del mercado y la competencia, queremos mejores salarios y mejores servicios, queremos buenos hospitales públicos, mejores educadores y mejores escuelas, queremos mejor transporte y económico,queremos más y nos faltan tantas cosas…

En la Costa Chica, queremos el mundo y lo queremos ahora para entrar de frente a la modernidad respetando a todos, la cultura y el medio ambiente. Queremos levantar el rostro, ingresar al mundo moderno, de igualdad, de derechos y obligaciones, caminar en un suelo parejo para todos.

Alto a los privilegios , a la discriminación por cualquier ocurrencia ideológica, “legal”, económica, racial, de género o política. Los costachiquenses tenemos derecho a una vida mejor que no será mientras no cambiemos las estructuras caciquiles actuales.