Cuentas terribles de López Obrador

Por Alfonso Juárez

La luna de miel terminó.

El sabor a hiel por la masacre en Minatitlán, Veracruz, ha dejado al Gobierno federal y al Presidente Andrés Manuel López Obrador en una crisis profundad en materia de inseguridad y violencia que ellos tanto han intentado omitir.

“EPN deja la pantomima y atiende las calamidades del país”, publicó en su cuenta de red social Twitter López Obrador el pasado 21 de abril del 2013 a las 23:09 horas en relación a la violencia en el Estado de Michoacán y el país.

La sentencia es lapidaria y aplicaría al mismo Mandatario Federal en turno.

Señor Presidente atienda lo importante y toral de este país que mantiene a los mexicanos en el miedo, la zozobra.

La percepción de inseguridad pasó en diciembre del 2018 del 73.7 por ciento al 74.6 por ciento en marzo de este 2019, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI.

Este fin de semana fue el Estado de Veracruz, pero mañana puede ser Guerrero o cualquier otro lugar de México azotado por el flagelo de los grupos de la delincuencia organizada que siembran el miedo y el terror en el país.

Conozco Minatitlán, crecí una parte de mi infancia en esa localidad hedionda a azufre por la infraestructura boyante en esa entonces de Pemex, algunos familiares viven ahí y sé de su padecimiento diario.

Apenas hace un año viajé para Mina, mi parientes pasaron por mí y advirtieron de la peligrosidad de esta ciudad, no lo creí, pero al leer la noticia de 13 personas muertas, entre ellas un niño y 5 mujeres en un salón de fiesta, me quedé sin palabras.

López Obrador y su equipo se han quedado atónitos. La realidad del México violento los ha alcanzado y sus reacciones son precarias.

El descalificar al otro o minimizar este hecho es igual de terrible que negar la nula atención en materia de seguridad en esa localidad al sur del país así como otras más en el resto del territorio mexicano.

La incipiente Guardia Nacional no bastará como política pública para atender esta bola de nieve roja generada desde el gobierno panista encabezado por Felipe Calderón y la indulgencia de las administración priistas de Enrique Peña Nieto que dejaron hacer y deshacer a los criminales.

No todas las respuestas están en el Gobierno sino también en la misma sociedad que debe contribuir para avanzar y dejar a un lado a un país violento, corrupto.

Mientras tanto, las cifras de ejecuciones u homicidios dolosos van en aumento día a día, cuentas que no son alegres para nadie.