Misael Habana, víctima de la difamación e intolerancia política

Por: Bajo Palabra

En Guerrero, los ataques y el acoso anónimo contra medios serios de comunicación y periodistas, se ha convertido en una peligrosa normalidad en los últimos años. Estos ataques, sin lugar a dudas, provienen de funcionarios, gobernantes o agentes políticos enquistados en algunas de las estructuras de gobierno o partidos políticos con acceso al manejo de recursos públicos.

Los escasos periodistas, así como medios serios y críticos, que pagan impuestos y una plantilla de colaboradores en Guerrero, además de recibir el acoso y el condicionamiento de los gobiernos, vía los convenios públicos de publicidad, también reciben el ataque y la difamación de funcionarios y políticos corruptos que medran desde los distintos cargos y partidos.

Para ejemplo, destaca el caso de la constante agresión y difamaciones que ha sufrido nuestro compañero, el periodista Misael Habana de los Santos por su ejercicio crítico.

Este día comenzó a circular un video donde con demasiada obviedad se pretende vincular al partido Morena en esta campaña de desprestigio contra el comunicador.

El video en mención, incluye afirmaciones falsas, difamatorias e improbables donde se le expone al escarnio público, vulnerando sus garantías individuales, y exponiéndolo peligrosamente a la violencia verbal y probablemente física.

Este ruin ataque a su persona, basado en supuestos improbables, se suma a otros ataques que ha sufrido este periodista con el fin de coartar su libertad de opinar. Habana de los Santos es uno de los pocos comunicadores que frecuentemente acompaña sus comentarios con pruebas documentales o fuentes probables.

En Guerrero, el ejercicio periodístico se ha convertido en tópico de la difamación y el chisme.

A falta de un verdadero periodismo profesional basado en códigos de ética periodística que norme conductas y prácticas, proliferan agentes que han hecho de la difamación y el chantaje una industria que existe paradójicamente al cobijo de los recursos públicos.

La delgada línea entre lo que es la vida pública y lo que es la vida privada, es contantemente vulnerada por políticos, personajes y seudocomunicadores que recurren a esta práctica infame para dañar la imagen pública y por consecuente la vida de las personas con fines de venganza, sin aportar pruebas documentales válidas que sustenten afirmaciones y señalamientos, pero lo más grave, sin el valor moral de desmentir cuando se han equivocado en sus apreciaciones.

Resulta cuanto más indignante que los ataques contra la persona de Misael Habana de los Santos provengan de individuos vinculados o no, a un partido como Morena, que dice sustentarse en principios progresistas.

Lo anterior viene a colación por las amenazas que el comunicador dijo haber recibido de uno de los diputados que conforman la bancada local de ese partido, al sentirse afectado, quizá, por alguna de las opiniones vertidas por el comunicador en sus distintos espacios informativos.

Es inadmisible y condenable que la lucha interna que un grupo de políticos de Morena ha emprendido para hacerse del control de ese partido en Guerrero, sea motivo para amedrentar y vulnerar las garantías individuales de un periodista serio como lo es Misael Habana y medios éticamente críticos.

Ninguno de los señalamientos que en ese video de marras han puesto a circular, puede ser probado con evidencia documental validada, ni física.

Como es práctica común en quienes cobardemente acusan sin pruebas y supuestos con fines de venganza, los señalamientos que vulneran la seguridad y exponen a la violencia a Habana de los Santos, son sólo difamaciones, con el agravante de que podrían provenir de individuos enquistados o no, en un partido como Morena.

Dado la saña con la que se expresan del coordinador de delegados federales de AMLO, Pablo Amílcar Sandoval, cuya existencia no es grata para muchos en puestos de poder, el origen de este ataque es indudablemente político.

Por tal razón, Morena y sus líderes deberían hacer un ejercicio de autocrítica a tiempo para evitar que las conductas retorcidas y la corrupción, que dicen enfrentar, pudra desde la raíz la llamada Cuarta Transformación anunciada.

También es casi obligatorio no sólo el deslinde formal sobre la hechura y difusión de este video, sino que desde el propio Congreso del Estado se exhorte a investigar esta agresión y se promuevan iniciativas tendientes a garantizar con mayor efectividad las garantías individuales de los periodistas ante las agresiones del propio poder público.

Bajo Palabra